Un estratégico y solido activo para EE.UU.

Arthur Herman expone cómo la relación no es unilateral con Israel  succionando del pezón de la generosidad estadounidense. Los EE.UU. obtienen mas de la inversión.

El inminente veto de EE.UU. de una medida del Consejo de Seguridad sobre un Estado palestino esta semana plantea la cuestión, una vez más, de por qué Estados Unidos tiene que meter el cuello para ayudar a Israel. Muchos olvidan que la política pro-Israel de América conlleva avances políticos vitales ademas de objetivos prácticos y estratégicos.

Los Estados Unidos siempre ha mirado a Israel como un monumento de la democracia y la estabilidad en una región donde  ha habido poco de ambas cosas, la muestra es la incertidumbres en la raíz de la Primavera Árabe.

Incluso los críticos más feroces de nuestra política pro-Israel reconocen que nuestros servicios de inteligencia obtienen información muy valiosa de su servicio de espionaje sin igual, el Mossad. Israelíes saben más sobre la lucha contra el terrorismo que cualquier otro y tienen mejores fuentes de la inteligencia humana-en todos los países del Medio Oriente – algo que nuestra CIA sólo sueña. Desde el 9/11, los israelíes no sólo han ayudado a detectar y neutralizar redes como Al Qaeda, pero también nos mantiene íntimamente informado de la difusión de armas nucleares en el mundo musulmán.

Pero lo que muchos estadounidenses no se dan cuenta es como los 150.000 soldados en servicio activo y medio millón de reservistas del ejército israelí han sido nuestra primera línea de defensa en conflictos en el pasado – y será el cable de tracción a las amenazas en el futuro.

Israel fue pionera en la misión de rescate de rehenes con su audaz incursión en el aeropuerto de Entebbe en 1976. Fue pionera en el uso de aviones no tripulados para destruir los sistemas antiaéreos de fabriacion sovietica en los años 80, y demostró cómo utilizar nuestros misiles guiados TOW para aplastar a los ataques masivos de tanques soviéticos. Cuando los aviones israelíes acabaron con el programa nuclear de Saddam Hussein en 1981, e hizo lo mismo a las instalaciones nucleares en ciernes de Siria en 2007, Israel no sólo gano tiempo contra las amenazas de la región, sino también el resto del mundo.

Cuando Irán alcance su punto de inflexión nuclear, la fuerza aérea israelí quiza tenga que actuar nuevamente, a un costo considerable en las vidas de sus pilotos ademas de la indignación internacional – y una vez mas, salvando a Washington de tener que enfrentarse a un peligroso desafío estratégico.

Por eso, la inversión de 2.5 millones de dólares anuales, es muy justa, en contraste con los miles de millones que hemos derramado en esos países que poco ayudan como Egipto o Pakistán – por no hablar de Irak y Afganistán.

Sin embargo, el valor de la milicia israeli a los intereses estadounidenses es más profundo. Sus empresas conjuntas con los militares de EE.UU. han sido esenciales en el desarrollo de tales armas de alta tecnología como misiles, aviones no tripulados y sistemas tácticos láser de alta energía. La industria de defensa de Israel se destaca en el tipo de innovación, creatividad y eficiencia en tiempos de entrega que a menudo falta en nuestros propios mega contratistas y los mantiene a ellos ya nosotros en la cabeza de la tecnología militar.

Al igual que las baterías Patriot protegieron a Israel durante la primera Guerra del Golfo, el novedoso sistema de defensa anti misiles ”Domo de Hierro” Israelí, será el escudo que protegerá a las ciudades estadounidenses de naciones hostiles y amenazas terroristas de misiles en el futuro.

Por cierto, que la innovación y la creatividad van más allá de la industria de defensa. La tasa de crecimiento de Israel supera consistentemente a grandes países desarrollados, y su inversión de capital per cápita es 2,5 veces más grande que la de Estados Unidos y 80 veces el de China.

Israel es hoy una nación de iniciativas, un crisol importante de empresas e industrias innovadoras, que van desde el diseño de microchips y tecnología médica, a los algoritmos de software y de redes. Las empresas israelíes proveen a compañías como Apple, Microsoft, Intel, Cisco y otros con tecnología clave.

Entonces, ¿quién necesita a Israel? Nosotros. Nuestras industrias militares y de defensa, e incluso nuestras mayores empresas de alta tecnología dependen de una fuerte e independiente Israel.

Las fuerzas de la oscuridad se reúnen, tanto en las Naciones Unidas y el Medio Oriente. Si abandonamos ahora Israel, sería peor que un crimen. Para parafrasear al diplomático francés Talleyrand, que sería nuestro peor error nacional desde Vietnam.

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